Antes de que se enseñe cualquier figura, por más accesible que sea para el alumnado principiante, siempre será más beneficioso y necesario el aprendizaje de desplazamientos. Algunos, absolutamente imprescindibles para la estructuración de las figuras.

El aprendiz se desplaza por la pista con los contenidos básicos que le hemos suministrado. Haciéndose espacio para bailar entre las parejas, siguiendo la línea de baile.

Al desplazarse, realiza movimientos amplios, sin síncopa, cada paso un tiempo. De esa manera se familiariza con los tiempos del tango. Puede explayarse con fluidez. Aprende a girar la cadera, a disociar, a ubicar el cuerpo de forma inteligente para que la pareja acceda a los lugares adecuados y pise donde queramos.

Las figuras son importantes y hay que enseñarlas, pero en la pista es evidente la presencia de una persona que no aprendió a desplazarse por ella, ya que no respeta la fluidez de la masa de gente que recorre las afueras de la pista, se encierra en una acumulación de figuras conectadas, y estorba la línea de baile.

Como experiencia personal, recomiendo los cambios de frente, que son dos, hacia la izquierda y hacia la derecha, y los pasos de costado, en dos modalidades, cruzado y en espejo.

De ellos, el paso de costado presta una información estrictamente necesaria para la estructuración de las figuras. En este desplazamiento, aprendemos esa constante del tango en la cual, al moverse uno de costado, si comienza con un cruce hacia adelante, le sigue una apertura y un cruce hacia atrás, Si se continúa con el desplazamiento, se haría una nueva apertura y el cruce hacia el lado contrario, o sea, hacia adelante, y así, se alternan los cruces con la correspondiente apertura en el medio.

En ese movimiento continuado, el hombre marca al principio. Luego del primer movimiento, la mujer ya sabe que estructura tendrán los pasos siguientes, por lo que el hombre deja de marcar, permitiendo crear una previsión por parte de este último, para que sepa que a una determinada cantidad de pasos tocará realizar un cruce hacia adelante, o hacia atrás o se encontrará en una apertura.

Las figuras se hacen en el lugar, en cuatro baldosas. Siempre girando los dos al mismo tiempo como en órbita, o girando uno alrededor de otro. La mayoría de las ocasiones gira la mujer alrededor del hombre.

Ahora bien. Cuando se comienza a hacer una figura, salga del básico que salga, en algún momento determinado, se necesitará hacer un movimiento continuado por parte de la mujer, ajeno a la marcación del hombre, pero que goce de una estructura fija que permita la previsión por parte de este ultimo. De esa manera puede preparar una acción como una sacada, un gancho, etc., porque sabe que en una parte del desplazamiento que la mujer hace alrededor del hombre será una de las tres variantes antes citadas.

Al enseñar antes una figura que encierre el concepto de este movimiento continuado (que la mujer no puede modificar), sin haberlo visto en el paso de costado base, o el hombre tendrá que marcar cada movimiento de la mujer, o la mujer tendrá que apelar a la memoria constante de cómo era el movimiento a cada momento de la figura.

Por ejemplo: en la figura de una simple sacada, llevamos a la mujer al cruce, le indicamos que avance con la derecha y la hacemos girar alrededor nuestro, confiamos en que el paso siguiente será una apertura, y que luego vendrá un paso hacia atrás, y así sucesivamente hasta que el hombre frene o salga de la figura.

La mujer, si ha visto el desplazamiento de paso de costado en línea, como un contenido básico, se encontrará familiarizada con esa estructura que podrá repetir en todas las ocasiones que sea invitada, en cada figura que vea en el futuro, apelando a la lógica de movimiento.