El giro.

Hasta las sacadas, las figuras se realizan a través de desplazamientos en forma circular, pero los cuerpos de ambos giran como si estuvieran en órbita. A medida que la mujer gira, el hombre también lo hace, por lo cual, queda un espacio en el centro que no es utilizado por ninguno de los dos.

Esta figura que vamos a enseñar, la medialuna, es la primera en la cual el hombre se queda como eje en el centro para que la mujer gire en torno a él.

Después de cambiar el paso y acceder a los ochos hacia atrás, cuando la mujer se dirige hacia la derecha del hombre con su pierna derecha, el hombre aprovecha para entrar con su pie derecho con una sacada hacia el interior del pie izquierdo de la mujer. De esa forma, fija un eje, como punto de referencia para que la mujer continúe ese cruce hacia atrás con una apertura y un cruce adelante alrededor de él.

El hombre llega a hacer un giro de 180º, por lo que se queda de espaldas a la línea de baile. La mujer se encuentra al costado después de haber realizado su último cruce adelante, por lo que debe buscar el frente del hombre con un medio ocho.

Una vez enfrentados, se realiza un freno de frente y se busca línea de baile, como en el sanguchito

En el momento de la sacada el hombre ya le ha marcado a la mujer, con el brazo derecho, la dirección de los movimientos y la intensidad. Aquí se pone en evidencia la eficacia del contacto que existe en el lado derecho de la postura de hombre.

Esa marcación, le permite al hombre prepararse para girar, ya que para la acción de giro, siempre es necesario que el cuerpo lo haga primero que las piernas. Si se girasen las piernas primero, sería muy difícil llevar el tronco a la nueva posición que han tomado los apoyos.

El giro requiere que se realice con las piernas juntas desde el inicio y mantener la posición vertical sin levantar demasiado los talones. Se diría que van rozando el piso.