Es apasionante abordar una temática como la improvisación. Pero la improvisación pura, esa que se arma paso a paso. Que fantástico es abordar la enseñanza de figuras que impliquen la imaginación y la originalidad.

Me es muy agradable tratar con grupos que llevan experiencia, y enseñarles figuras que implican el dominio del cuerpo. Pero siempre que me encontraba en grupos medios y avanzados, me daba cuenta de que la base era muy pobre y carecían de conceptos elementales. Por eso, dedico una fundamental atención a los contenidos básicos, tratando de tocar la mayor cantidad de puntos posibles, en una etapa pesada, e incluso por momentos, aburrida. De allí, que trabajar con variedad y a través de movimientos atractivos, es la clave para que el alumno se mantenga entretenido mientras aprende.

Tengo la creencia de que la capacidad de improvisación se apoya en los pilares de ideas básicas que sostienen los fundamentos de este baile esencialmente libre.

Todo se construye sobre un trabajo de base hecho a conciencia y con dedicación, después de haber pasado por esquemas fijos que se rompen, a medida que se gana seguridad.

Desde los desplazamientos iniciales hasta las combinaciones, son tareas provisionales que proporcionan contenido a asimilar y sensaciones positivas en el hacer.

La metodología que presento, es la que considero idónea como para abarcar los contenidos necesarios para adquirir, en el futuro, nuevos recursos y libertad para crear.